¿Y si implantas una cultura del feedback inmediato?

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Gestionar personas no es una tarea fácil, desde luego, y mejorar sus niveles de rendimiento día tras día –tal y como exige el mercado en este momento– puede parecer misión imposible. Por suerte, no estamos solos ante el peligro: las herramientas de software de RRHH nos ayudan a conocer a fondo las tasas de productividad de nuestros empleados, la gestión que hacen de su tiempo en la oficina y sus niveles de desempeño, tres factores clave para determinar si nuestra plantilla está dando lo mejor de sí misma o si hay que revisar su grado de motivación y compromiso con la compañía.

Como ya hemos comentado en más de una ocasión, la información objetiva que nos brindan estas soluciones digitales es fundamental para tomar decisiones acertadas, pero no debemos caer en el error de dejar todo en manos de la tecnología y despersonalizar el trato con nuestros trabajadores. Por eso, más allá de consultar periódicamente los informes sobre estos indicadores, desde Grupo Castilla creemos que ha llegado el momento de apostar por la retroalimentación que, como bien señalaba el experto en Management Ken Blanchard, es “el desayuno de los campeones”. Para que todo fluya con naturalidad, lo más recomendable es implantar lo antes posible lo que se conoce como la cultura del feedback inmediato, un sistema de comunicación bidireccional que permite detectar y solucionar problemas en el momento.

Precisamente, el hecho de corregir comportamientos mejorables en el momento en el que se han producido y no meses después es una de las grandes ventajas de la retroalimentación constante, pero no es la única. Al dar voz a los empleados, estos se sentirán más valorados e importantes dentro de la empresa, lo que repercutirá en una mayor vinculación y un mayor compromiso con la misma. No lo decimos solo nosotros: un estudio publicado por la consultora estadounidense Eagle Hill Consulting (en inglés) demuestra que el 87% de los empleados cree que la retroalimentación es importante para su desarrollo profesional y que, de hecho, el 85% se siente valorado cuando se la dan. No obstante, solo el 40% de los entrevistados la recibe regularmente y al 55% le gustaría tener feedback diaria o semanalmente. El porcentaje se eleva hasta el 72% entre los jóvenes menores de 30 años, que acusan más esta necesidad de ser valorados habitualmente.

PASOS PARA IMPLANTARLA

Como ves, la cultura de la retroalimentación inmediata solo puede traer ventajas a tu día a día. Eso sí, es fundamental que se establezcan unas normas a la hora de dar ese feedback, ya provenga de los empleados o los directivos. Por un lado, es clave que sea constructivo y que se centre en los comportamientos y no en las personas, ya que no se trata de reñir, ni ridiculizar a nadie. Por otro, tiene que tener consecuencias, es decir, no se trata únicamente de escuchar lo que tiene que decir el otro, sino que debe haber una respuesta real por parte de los empleados y la empresa. A continuación, te dejamos con las recomendaciones de Eagle Hill Consulting para implantar con éxito este sistema.

1. Ofrece feedback regularmente

Si hasta ahora la retroalimentación ha sido inexistente o ha tenido una periodicidad anual, debes ir dando pequeños pasos para ampliar la frecuencia de las reuniones con los empleados. Además, no solo debes fomentar la comunicación entre ellos y RRHH, sino que tienes que normalizar las charlas entre empleados, equipos, departamentos y diferentes niveles organizativos de la empresa.

2. Apuesta por el cara a cara

Para que la cultura de feedback inmediato funcione, debes dejar de lado los emails o las llamadas telefónicas para apostar por las charlas en persona, cercanas y amigables.

3. Reconoce los logros de tus empleados

Si después de una de estas reuniones los empleados empiezan a hacer las cosas de forma diferente, no pienses que es su obligación y dedica una parte de tu tiempo a reconocer sus logros y sus méritos. Es importante que sientan que sus esfuerzos son recompensados.

4. Fomenta la retroalimentación más allá de los supervisores

El feedback sobre el trabajo de nuestros empleados no tiene por qué provenir únicamente de sus supervisores. Si las bases de comunicación están bien implantadas en una empresa, otros grupos también pueden participar de ella. Es el caso de los clientes o los consumidores, que también tienen mucho que aportar en esta mejora del servicio.

5. Forma a tus líderes y tus empleados en materia de retroalimentación

Dar feedback de manera constructiva o recibirlo sin sentirnos atacados es más complicado de lo que puede parecer en un principio. Por eso, conviene que dediques parte de tu tiempo a formar a tus empleados y líderes en esta materia, con el fin de que asuman que la retroalimentación es un proceso normal, al que nadie debería tener miedo.